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La leishmaniosis canina

La leishmaniosis canina es una enfermedad muy conocida y descrita desde hace años, es producida principalmente por el parásito Leishmania Infantum del género Leishmania.

El parásito llega al organismo de nuestro perro a través de la picadura de un mosquito. El encargado de transmitir y propagar la enfermedad es el mosquito del género Phlebotomus, encontraremos a este insecto en regiones mediterráneas y tropicales.

A continuación vamos a detallar cómo se desarrolla la enfermedad y sus síntomas pero, sobretodo, lo que más nos importa, que medidas preventivas disponemos para evitar la infección de nuestro perro y la propagación de la enfermedad.

Quién es Leishmania Infantum?

Leishmania infantum es un protozoo flagelado y es la única especie productora de la leishmaniosis canina y humana en España. Son transmitidos a los humanos y animales por insectos hematófagos, los flebotomos.

Es una zoonosis de distribución mundial y es endémica en la cuenca mediterránea. Aunque su prevalencia en perros es muy alta y una gran parte de la población humana está por tanto expuesta al vector que la transmite, la enfermedad que produce es relativamente rara en el hombre.

De todos modos, es una una zoonosis de importancia mundial en salud pública y actualmente constituye la tercera enfermedad humana más importante de las transmitidas por vectores, tras la malaria y la filariosis, y la novena enfermedad infecciosa más grave a nivel mundial.

Como ya hemos comentado, en Europa es extraño verla produciendo enfermedad en humanos, pero factores como la malnutrición, la mala condición de las viviendas, la falta de higiene, la inmunodepresión, la coinfección con VIH y la falta de atención sanitaria predisponen a padecer esta enfermedad en países en vías de desarrollo.

En el sur de Europa la seroprevalencia media (presencia de anticuerpos frente Leishmania Infantum) en perros domésticos es del 25%.

El perro es el principal reservorio del parásito para los humanos y otros animales.

Quién es “Phlebotomus”?

Los flebotomos, son mosquitos vectores de varios agentes infecciosos y parasitarios, entre ellos, se encuentran diferentes especies  Leishmania spp. Las hembras son los únicos insectos capaces de trasmitir las especies del género Leishmania conocidas, ya que son hematófogas (se alimentan de sangre) a diferencia de los machos.

Debido a la distribución del parásito y su modo de vida, en España, las regiones más afectadas por la leishmaniasis son aquellas pertenecientes a la cuenca mediterránea y su época de más expansión se produce en los meses comprendidos entre el final de la primavera y el final del otoño, aunque, como habréis notado en los últimos años, los mosquitos aparecen cada vez más temprano en la temporada (principios de marzo).

Existen nueve especies de Phlebotomus considerados vectores de esta enfermedad en Europa, todos ellos caracterizados por una actividad nocturna y crepuscular, siendo particularmente activa al atardecer, al amanecer y durante la noche.

Estos mosquitos poseen una mayor preferencia a la hora de alimentarse picando al ganado y a los perros que no a los humanos.

Cómo se transmite la enfermedad?

Cuando la hembra del mosquito pica a un perro, inocula al parásito en su sangre y las células blancas de su sistema inmunitario (encargadas de la defensa del organismo) intentan eliminarlo fagocitándolo. Esto ocurre a menudo sin éxito, de este modo el parásito consigue introducirse dentro de las células del animal y allí multiplicarse en la sangre del perro.

El período de incubación de la enfermedad, es decir, el tiempo entre la infección y la aparición de los síntomas, puede ser de varios meses.

Aunque no existen evidencias científicas, debido al aumento de casos de la enfermedad, se ha lanzado una hipótesis de que la leishmaniasis se podría contagiar de perro a perro, por contacto directo, por secreciones, orina, heces o heridas… pero como hemos comentado, a día de hoy no hay estudios que lo demuestren.

La progresión de la leishmaniosis canina dependerá de la virulencia del parásito, de la dosis infectante inoculada por el vector y de condiciones del hospedador infectado (eficacia de la respuesta inmune, condiciones socioeconómicas y predisposición genética) (Alvar et al., 2004; Reithinger et al., 2007).

 

Existen múltiples estudios epidemiológicos sobre seroprevalencia (anticuerpos frente leishmania) en la población canina de España, algunos de ellos muestran presencia de un 0% en perros de zonas como Asturias y Vizcaya (Miró et al., 2012; Miró et al., 2013) y hasta un 30 % en algunas zonas de Catalunya, Andalucía o Baleares.

Qué perros son los más susceptibles?

Todas las razas de perro son susceptibles a la infección por L. infantum, pero parece existir cierta resistencia en perros de la raza Podenco Ibicenco y sus mestizos, el Caniche o el Yorkshire Terrier…

Por el contrario, perros de raza Boxer, Cocker Spaniel, Rottweiler, Doberman y Pastor Alemán parecen ser más susceptibles a padecer la enfermedad.

También se ha observado que los perros mestizos son menos propensos a la infección, mientras que los perros de razas exóticas puras poseen mayor riesgo. A su vez, se ha descrito un mayor riesgo en los perros de pelo corto, ya que facilita la picuadura de los flebotomos.

En general existe mayor seroprevalencia en razas grandes que en razas pequeñas.

Por otro lado, parece existir una distribución bimodal de la presencia de enfermedad según la edad, con mayor cantidad de perros positivos en edades tempranas hasta los 3 años y después a partir de los 7-8 años.

Esto podría explicarse por la inmadurez inmunitaria que presentan los animales jóvenes, haciéndoles más vulnerables a la infección. Y en el caso de los mayores por la acumulación del tiempo de exposición al vector, la presencia de otras enfermedades concomitantes, infecciosas o neoplásicas, o la instauración de alguna terapia inmunosupresora…

Cuales son los síntomas de la leishmaniosis canina?

Existe una elevada cantidad de perros positivos a la leishmaniosis canina, pero, a pesar de ello, por suerte el 90-95% de estos animales no desarrollan síntomas clínicos de la enfermedad, de modo que los perros positivos y que desarrollan la enfermedad no alcanzan el 10% en regiones endémicas.

La característica más importante de la leishmaniosis canina es su extraordinario polimorfismo clínico, esto quiere decir que puede producir una gran variedad de síntomas en nuestro perro, por lo que puede incluirse en la mayoría de diagnósticos diferenciales cuando acudimos con nuestro animal al veterinario.

Los signos clínicos más frecuentes son los cutáneos, que se presentan, aproximadamente en el 80% de los perros enfermos:

  •  presencia de una capa de pelo fino, sin brillo
  • alopecia (pérdida de pelo) con exfoliación (descamación)
  • úlceras, nódulos, pústulas que también pueden encontrarse en las mucosas (encía, conjuntiva…)
  • crecimiento anormal de las uñas
  • heridas que no cicatrizan…

-Múltiples signos oculares como:

  • blefaritis (inflamación del párpado)
  • conjuntivitis, queratitis seca, uveitis… que pueden derivar en glaucoma
  • A veces es la única manifestación en el 15 % de los perros.

-Inflamación de nódulos linfáticos (linfoadenopatía), ocurre en un 70-80% de los pacientes.

-Síntomas generales como fiebre, adelgazamiento, atrofia muscular estarán presentes en un 40-60%, siendo muy frecuentes.

-Otros síntomas que podemos observar son epistaxis (sangrado por la nariz), cojeras y dolor articular, diarrea…

Otros alteraciones graves son las renales produciendo insuficiencia renal en un número elevado de perros, o hepatitis.

Tiene mi perro leishmania?: El diagnóstico

Para el diagnóstico de la leishmaniosais canina tu veterinario tendrá en cuenta múltiples factores, la presencia de síntomas compatibles, la zona donde vivís, la época del año, la prevención que has realizado a tu perro…

No podemos diagnosticar la leishmaniosis canina basándonos sólo en los síntomas. Existen perros infectados aparentemente sanos y perros con síntomas compatibles pero producidos por otras enfermedades.

Será tu veterinario el que decida si es conveniente incluir en el diagnóstico diferencial la leishmaniosis canina o te recomendará realizar un test aunque tu perro no presente síntomas para conocer si tu animal es positivo.

Existen varias técnicas para diagnosticar la enfermedad. La más habitual es un test serológico que detecta si tu perro tiene anticuerpos frente a la leishmania y por lo tanto, ha estado en contacto con el parásito. Cuando este test da negativo o dudoso y el veterinario tiene una gran sospecha de que nuestro animal puede padecer esta enfermedad, realizará otras técnicas más complejas para intentar descartar o confirmar la presencia de la enfermedad.

La leishmaniasis canina tiene tratamiento aunque no tiene cura.

Los medicamentos que existen mejoran y alargan la vida de nuestro animal incluso haciendo que no percibamos los síntomas, pero es importante la detección precoz y su tratamiento para que la enfermedad no avance y las secuelas que tenga nuestro perro sean pequeñas.

Es muy importante ser conscientes de que la leishmaniosis en perros es una enfermedad crónica y por lo tanto debemos estar alerta de posibles recaídas. Los medicamentos no eliminan del todo al parásito.

Cómo evito el contagio?: La prevención

La prevención de la leishmaniosis canina es, sin duda, la mejor manera de luchar contra la enfermedad. Aunque actualmente no existe ninguna manera preventiva que ofrezca una garantía del 100%, pero podemos combinar diferentes productos para acercarnos a ese 100%.

Es lógico pensar que lo que debemos evitar es la picadura del flebotomo a nuestro perro, por lo tanto, ésta será nuestra mejor arma que prevenir la enfermedad.

Qué podemos hacer?

  • Mantener a los perros en el interior de la vivienda desde el atardecer hasta el amanecer durante la época de mayor actividad del vector porque es cuando los flebotomos se alimentan.
  • Reducir los microhabitats favorables para los flebotomos, como los escombros y la acumulación de maderas, piedras, grietas y fisuras en las paredes, en las proximidades de nuestras casas.
  • Rociar el interior de nuestras casas con insecticidas y colocar mosquiteras en las ventanas.
  • Aplicar insecticidas/repelentes tópicos de probada eficacia sobre nuestros perros.

El último punto constituye la herramienta más eficaz en la prevención de la infección por L. infantum en los perros.

Existe una gran variedad de productos que podemos utilizar y con diferentes tiempos de liberación del producto, poseen un doble efecto, el de repelente (protección individual) que desorienta al flebotomo e insecticida matando al vector que se haya alimentado del perro tratado o simplemente se haya posado sobre él.

A pesar de que algunos flebotomos pueden alimentarse de perros que tengan collares repelentes/insecticidas, la mayoría mueren en unas pocas horas, de forma que los posibles perros infectados apenas contribuyen a la transmisión de la infección.

Qué productos existen?

COLLARES:

  •  Scalibor: libera lentamente el insecticida, el producto penetra en el tejido subcutáneo y se distribuye por la grasa subcutánea, alcanzando la actividad máxima en 1-2 semanas tras su aplicación. El efecto repelente es sobre unos 6 meses. La eficacia de este collar oscila entre 50-86% (según estudios). Con excepción de reacciones locales no se han descrito más efectos adversos.
  • Serestro:  posee una eficacia en prevención de L. infantum del 93,4 – 100% (según estudios) durante un periodo de hasta 8 meses.  La eficacia prolongada de este collar se debe a que su matriz polimérica permite la liberación controlada de los principios activos a una concentración constante a diferencia de otros collares.

SPOT-ON O PIPETAS:

Proporcionan altos niveles de repelencia pero su duración es mucho menor. Tan sólo requieren 24 horas para que el insecticida se distribuya uniformemente por la piel del perro, es fácil de aplicar y no puede perderse o romperse a diferencia de los collares.

Existen distintos productos en este formato muy útiles y efectivos, aportan protección entre 3-4 semanas y a partir de 24h tras su aplicación.  La eficacia de prevención varia entre el 85% y prácticamente el 100% (según estudios) dependiendo de la marca. Debemos tener la precaución de no bañar a nuestro perro ni unos días antes ni 1-2 semanas después de la aplicación de la pipeta, según el producto que utilicemos, para no producir una absorción errática.

Algunas marcas son: Vectra, Advantix, Exspot, Frontec/Frontline, Activyl Tick Plus…

PULVERIZADORES

Poseen una actividad repelente inmediata pero la eficacia no supera el 75%.

Debemos ser conscientes de que aunque todos estos productos repelentes e insecticidas nos ayudan mucho con la prevención y control de la leishmaniosis canina, no parecen poseer por si solos una eficacia del 100% constante a pesar de que los estudios así lo indiquen.

La protección con medios tópicos es eficaz pero no al 100%.

JARABE LEISGUARD

Refuerza el sistema inmunitario del animal para ayudarle a evitar el desarrollo de la enfermedad mejorando su respuesta frente a ella.

Leisguard no evita la picadura del insecto pero si hace más resistente al perro frente a la Leishmaniosis y reduce la gravedad de la infección en animales que ya son positivos a la enfermedad.

Se administra durante 4 semanas consecutivas y la estimulación del sistema inmunitario del animal persiste durante 90 días, por lo que se aconseja administrarlo cada 4 meses o como mínimo en laS épocas de más riesgo.

Los estudios estiman que protege al 80% de los perros sanos de desarrollar la enfermedad, haciéndolos 7 veces más resistentes, además de reducir la gravedad de la infección en los animales con Leishmaniosis clínica (con síntomas).

VACUNAS

Existe mucha controversia sobre el uso de vacunas contra la Leishmania, lo primero que debemos saber es que por sí solas no evitan la enfermedad.  Al igual que Leisguard, no evita la picadura del insecto y basa su efecto en el desarrollo de una buena respuesta inmunológica frente al parásito que evite de este modo la enfermedad.

Otro motivo de preocupación son las reacciones post-vacunales, no queda claro que probabilidad de efectos secundarios pueden tener y la gravedad de ellos, algo que preocupa mucho a los dueños y a los veterinarios.

En cuanto a la eficacia, los estudios publican buenos datos pero hay que considerar que la valoración de la eficacia clínica de una vacuna en condiciones de campo conlleva años y se necesita un elevado número de perros. Es decir, todavía tienen que pasar muchos años y estudios sobre las vacunas para poder tener unos datos significativos.

En la actualidad existen dos vacunas que podemos conseguir en España:

Canileish de Virbac

Es la primera vacuna contra la leishmaniosis canina que salió al mercado hace unos 5 años.

La eficacia ronda el 70-80 % pero se describen un porcentaje importante de efectos secundarios. La mayor parte de ellos no son de gravedad, tales como picor en la zona de inyección, vómitos o diarreas leves, pero se han descrito casos de reacciones anafilácticas (alérgicas) con consecuencias graves para la salud del animal e incluso algunos casos de fallecimiento.

De todos modos, debemos tener en cuenta que CUALQUIER vacuna puede producir estas reacciones alérgicas con consecuencias tan dramáticas como el fallecimiento del animal, aunque es muy poco probable por suerte.

No queda claro el número de animales que han sufridos tales reacciones por esta vacuna, por lo que es muy difícil tener una opinión clara sobre el uso de esta vacuna.

Para reducir los efectos secundarios que puedan desarrollarse pueden tomarse medidas preventivas y tener en cuenta que no debería administrarse en animales menores de 6 meses de edad o mayores de 10 años, tampoco es aconsejable aplicarla en perros de raza pequeña o pesos inferiores a los 10 kilos.

Es imprescindible:

  • Realizar un test de detección de Leishmania previo ya que no se puede vacunar a los animales que son seropositivos.
  • Respetar los periodos de vacunación ( 3 dosis al inicio cada 3  semanas y después revacunación anual).

Sobre esta vacuna podemos decir que aporta una buena tasa de protección frente a la enfermedad pero que su uso tiene que ser valorado  por el veterinario según el tipo de paciente que tenga delante.

Letifend

Se trata de la nueva vacuna frente a la leishmaniosis que ha salido al mercado recientemente, los estudios vuelven a dar datos sobre una buena tasa de protección frente a la enfermedad y aseguran una menor frecuencia de efectos secundarios que la anterior vacuna.

Los beneficios que el laboratorio nos detalla son:

  • Ninguno de los casi ochocientos perros en los que ha sido probada la vacuna desarrolló ningún efecto secundario importante, sólo en un caso una ligera irritación en el punto de inoculación.
  • La vacuna tiene una eficacia de un 72% en la prevención del contagio y desarrollo de la enfermedad.
  • Lo animales vacunados y que igualmente desarrollaron la enfermedad presentaron menores síntomas que los no vacunados.
  • Puede utilizarse en perros con Leishmania sin que empeore la enfermedad.
  • Una sola dosis de la vacuna genera una protección adecuada contra el contagio a los 28 días de la aplicación.
  • Se debe vacunar a los animales a partir de los 6 meses de vida.
  • La revacunación contra la enfermedad debe ser anual.

De momento no podemos opinar al respecto sobre su uso porque ha sido lanzada al mercado hace muy poco y no disponemos de muchos datos, pero los estudios sobre ella parecen prometedores y pueden darnos esperanzas en la lucha contra esta terrible enfermedad.

Importante: si vacunamos a nuestro perro debemos combinarlo SIEMPRE con el uso de repelentes tópicos también, la vacuna no evita la picadura del mosquito.

Con esta entrada Dualvet ha querido dar a conocer aspectos que consideramos que pueden ser interesantes para el propietario de un perro preocupado por esta enfermedad . El texto es muy extenso, pero a modo de resumen podemos concretar:

  • En España existen muchas zonas endémicas de Leishmania.
  • La leishmaniosis canina no tiene cura pero si tratamiento que ayuda a mejorar o eliminar los síntomas.
  • Existen muchos perros positivos a Leishmania pero, por suerte, pocos desarrollan la enfermedad.
  • La prevención es lo más importante.
  • Debemos combinar diferentes métodos preventivos para garantizar el mínimo riesgo de contagio.
  • Combinar diferentes productos tópicos a día de hoy es lo que se considera el mejor método de prevención.
  • Se recomienda combinar un collar con pipetas mensuales.
  • A día de hoy el beneficio-riesgo del uso de vacunas no queda claro, pero creemos que la nueva vacuna Letifend podrá ayudar mucho en la lucha contra la leishmania.
  • Se recomienda realizar un test de detección de leishmania cada 6-12 meses en perros que viven en zonas endémicas.
  • Los perros clínicamente sanos pero con títulos elevados de anticuerpos deberían tratarse como perros enfermos.
  • En perros con títulos bajos y clínicamente sanos debería realizarse un seguimiento clínico y serológico cada tres-cuatro meses durante un año, y posteriormente cada 6-12 meses, ya que la manifestación clínica de la enfermedad puede tardar hasta años en aparecer.
  • Debemos consultar con nuestro veterinario cuál es la mejor opción preventiva para nuestro animal, según la raza, edad, zona donde vive, modo de vida y decidir en conjunto que medidas aplicar. Consulta siempre con tu veterinario cualquier duda.

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